viernes, 23 de octubre de 2020

OPRIMIDAS Y OPRESORAS

 


 


[1]

                Nacemos sometidas, nos agujerean las orejas y nos visten de rosa porque es “el color de las mujeres”, que deberán ser delicadas y dóciles. Asumiremos, insertas en la cultura patriarcal, que somos inferiores a los hombres, y superiores al resto de animales; y actuaremos en consecuencia. Ser una mujer objeto será una de nuestras características, normalizada en los medios de comunicación. El sexo para nosotras será un tabú, mientras que la pornografía y la prostitución dominarán la sociedad. Jugaremos a “cosas de chicas”: cocinitas, plancha, limpieza, bebés… Mientras que los niños serán superhéroes, y cuando crezcan serán la autoridad. Comenzaremos cediendo el espacio, mientras jugamos, a los niños. “Sus” juegos son más importantes (fútbol…) nosotras podremos jugar a ser mamás en una esquina. Hablaremos en masculino para referirnos a todxs, y no nos ofenderemos por ello, ya que es algo “natural”. Si algún día crecemos y nos preocupamos por la libertad, leeremos en los libros cosas que empiecen diciendo “la libertad de los hombres” para, supuestamente, referirse al conjunto de la población.

                Estudiaremos religión, en vez de antropología. Y aunque no la estudiemos estará interiorizada en las pautas culturales: seremos “malas” por morder la manzana, pero no por comer animales que han vivido hacinados, que han sido maltratados y que, finalmente, han sido asesinados.

                Todxs vivimos inmersos en la sumisión, pero también dentro de ella se es opresxr. Nosotras, por norma general, seremos opresoras y oprimidas. Oprimidas por los hombres, que a su vez son oprimidos por las normas y la cultura, y se creerán con el “derecho” a cometer abusos de poder en cualquiera de sus formas. Ni calladitas estamos más guapas, ni hemos pedido opinión sobre nuestros cuerpos. Cuerpos que, por otra parte, son deformados y amoldados para que se parezcan a uno de nuestros juguetes “preferidos”: la Barbie. Sin pelos, sin arrugas, sin ojeras, sin canas; eso se supone que es una mujer, más que un ser vivo que envejece con el tiempo, un adorno que decora relaciones basadas en la dependencia emocional causada por la baja autoestima, al no reconocernos, y la sumisión.

                Al mismo tiempo nos enseñarán a ser opresoras del resto de animales: comeremos carne y huevos, y beberemos leche porque “siempre se ha hecho así” y “los animales son seres inferiores que no sienten o experimentan dolor”; de modo que también utilizaremos productos (cuando más “mejor”) testados en animales, nos vestiremos con sus pieles, y nos creeremos con derecho a comprarlos y utilizarnos como compañía.


[2]

                Y, así, pasará la vida: ni viviremos ni dejaremos vivir; ni disfrutaremos de la vida, ni permitiremos disfrutarla al resto de animales. Con suerte, alguna dejará de comer animales, pero seguirá consumiendo huevos y leche, olvidándose de sus hermanas, que son tratadas como máquinas expendedoras, violadas y explotadas. Estamos tan acostumbradxs a los abusos de poder, que cualquiera de ellos nos parece “poca cosa”, y seguimos colaborando…

Pasarán los años y conoceremos a mujeres (o incluso nosotras mismas) que habrán sufrido violaciones, acosos, maltratos, vejaciones… y en vez de verlo como un problema social, será algo normal. Y la espiral seguirá creciendo, estando cada vez más encerradas dentro de ella, y encerrando más a las demás, humanas y no humanas.

                Todxs tenemos una vida (humanxs y no humanxs) y es para vivirla, no para estar hacinadxs, no para estar sometidxs y sometiendo, no para morir sin haber vivido.



[1] https://www.facebook.com/PanyRebeldia/photos/a.170189293353451/802638170108557/?type=3

[2] https://twitter.com/veganoyo/status/1104018967549624321

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