lunes, 13 de julio de 2020

NI (DIOS) CULTURA, NI (AMO) MORAL

“En efecto, ninguna autoridad material, ya sea la de las leyes o la de los individuos, posee su fuerza y su razón en sí. Ninguna se ejerce realmente por sí misma: todas se basan en ideas.”[1]

Nos sometimos en nombre de los dioses como primera autoridad, basada en quimeras y aceptada por ignorancia, del mismo modo que iríamos aceptando con el tiempo las que fueron surgiendo. Como características y consecuencias de ese sometimiento encontramos la sumisión ciega, la resignación pasiva y la renuncia a nuestras aspiraciones más naturales. Nos enseñaron a distinguir entre el bien y el mal. El mal oficial se convertiría en la propia vida, con sus deseos y necesidad de libertad, con su horror por el sufrimiento. Sea cual sea la autoridad a la que nos sometamos, dioses o leyes, ésta implica la aceptación de un código moral.[2]

Nacemos en una determinada cultura, que nos dirá lo que es bueno o malo, que nos dirá en qué debemos creer y en qué no. Esta cultura es heredada e impuesta y nos dificulta la práctica de un pensamiento crítico. La cultura lo abarca todo, por lo que la expresión “ni dios, ni amo”, “ni dios, ni amo, ni partido, ni marido” o cualesquiera que otra sea, se podría cambiar por “no hay cultura que me dome, ni moral que me impida practicar la ética”.

“Fueron los romanos, los primeros capitalistas a gran escala de Europa, los que convirtieron la cultura en un bien de consumo. Empezaron importando la cultura griega y luego se hicieron autárquicos e introdujeron su propia marca. A medida que ampliaban su imperio, impusieron su cultura a los pueblos conquistados. La arquitectura romana, la literatura romana, las costumbres romanas. Con ello se asentó un modelo al que aspiraban todos los pueblos que eran civilizados.”[3]

El orden de la Naturaleza debería reflejarse en la sociedad, no únicamente en nuestro estilo de vida, también en la forma de crear y producir. Siguiendo este orden natural, no sería necesario hablar de cultura, la tendríamos sin ser conscientes de ella.[4] La democracia, aquella gran palabra, para ser real, necesita que se cumplan tres condiciones: la producción orientada al uso y no al lucro, el hecho de que cada uno de según sus capacidades y reciba según sus necesidades y, que los trabajadores dispongan colectivamente de la propiedad y ejerzan el control.[5]

Además de la autoridad oficial, basada en ideas, hay otra autoridad: la material. Algunos seres humanos nos vemos obligados a traficar con la única mercancía que poseemos: nuestros cuerpos, nuestras vidas.[6]

“Las sociedades actuales no tienen por base la unión y la comunidad de intereses entre sus miembros sino, por el contrario, la división y la oposición entre esos intereses. Subsisten gracias a una competencia artificial, llevada al extremo, explotando, aparentemente, el sufrimiento de las masas en provecho de una minoría de privilegiados. En realidad, esta competencia ficticia restringe la parte de felicidad y de vida que el hombre encontraría en una asociación normalmente constituida. Esta competencia nefasta se manifiesta de la manera más insensata; los hombres no sólo tienen intereses opuestos a los de sus coasociados, sino que sus propios intereses se encuentran en contradicción los unos con los otros.”[7]

                Únicamente la ciencia y la experiencia pueden orientarnos para la vida. Dependemos únicamente del saber, no de dioses, ni amos, ni morales. La libre investigación crea seres humanos capaces y vivos, “la obediencia crea muertos”.[8] Machismo, especismo, racismo, cuerdismo, edadismo, e innumerables abusos de poder gobiernan nuestras vidas. Sometidos a la cultura, sometemos a quienes nos rodean. Que no haya dios, ni amo que te doblegue, pero tampoco moral que te someta, ni cultura que te atormente.

                “¿Cómo queréis del dolor de cada hombre conseguir la felicidad de la humanidad? ¿Cómo de la sujeción de cada uno pensáis hacer surgir la libertad para todos?”[9]

                Hablemos ahora de la educación, esa “ciencia subdesarrollada”[10] que también dependerá de la cultura. Dentro de un sistema hipócrita, organizado por neuróticos donde los niños se encuentran condenados a la conformidad.[11] Aunque no serán solo ellos quienes tengan que tenerla presente.

“Espero que paulatinamente nos vayamos liberando de la falsa noción de que el proceso de educación puede quedar limitado dentro de instituciones especiales, cualesquiera sean estas instituciones. La educación es el proceso ininterrumpido de adaptación del individuo a su medio ambiente; y si un individuo llega a afirmar que está plenamente educado, con esto sólo indica que le hace falta un cambio de escenario. Pero el hombre que ha conservado la mirada inocente de la infancia nunca se atreverá a hacer semejante afirmación. Para su sensibilidad siempre fresca el mundo renace todos los días.”[12]

                Será el desarrollo humano lo que empuje al verdadero progreso y a la armonía social.[13] El Estado nos educa según sus propios fines y no los de la sociedad, a los maestros se les impide tener ideas propias fuera del “catecismo oficial”, inculcando la moral impuesta.[14] Por el contrario, la escuela libertaria; sin dios, ni amo, no “catequiza” a los niños.[15] La acción y la reflexión serán quienes nos ayuden a librarnos de esta realidad “domesticadora”.[16] Será en las unidades pequeñas como la familia y la escuela, donde primero ha de lograrse la armonía y la salud. Si aquella abstracción llamada estado absorbe la identidad de los grupos, niega tanto la vida, como la salud de los ciudadanos. La educación solo puede consistir en que cada uno siga su línea de desarrollo natural, únicamente eso, conllevará a la libertad en la educación.[17] El fin de la educación debería ser la unión y el espíritu social, el sentido de mutua pertenencia y de convivencia perfecta en hermandad. Los sistemas educativos actuales nos llevan a la desunión social y disuelven los lazos de amor y compañerismo, haciendo de nosotros sujetos agresivos. La libertad es una condición espiritual o un estado mental que solo puede alcanzarse tras una larga preparación.[18]

                “El pedir libertad en la educación, autonomía en la escuela y autogobierno en la industria no significa perseguir un vago ideal de liberación. En rigor, significa buscar una disciplina y una moral tan formales y fijas como las predicadas por la Iglesia o el Estado. Pero las leyes que nosotros preconizamos están dadas por la naturaleza, pueden descubrirse con métodos científicos y además, como apuntó Aristóteles, el ser humano está condicionado por la naturaleza para recibirlas. Y así la libertad, que para tantos es sólo una idea intangible, se convierte en un principio perfectamente real y vívido, ya que es un hábito para el cual estamos precondicionados por los elementos biológicos de nuestra estructura física y constitución nerviosa.”[19]

 



[1] David-Néel, Alexandra. Elogio a la vida. Octaedro. Barcelona. 2000. Página 22.

[2] Op. Cit. Páginas 24-26.

[3] Read, Herbert. Al infierno con la cultura. Ediciones Cátedra. Madrid. 2011. Página 52.

[4] Op. Cit. Página 56.

[5] Op. Cit. 58.

[6] David-Néel, Alexandra. Elogio a la vida. Octaedro. Barcelona. 2000. Páginas 34-35.

[7] Op. Cit. Página 82.

[8] Op. Cit. Página 44.

[9] Op. Cit. Página 68.

[10] Read, Herbert. La redención del robot. Editorial proyección. Buenos Aires. 1966. Página 47.

[11] Op. Cit. Página 33.

[12] Read, Herbert. Las raíces del arte. Ediciones Infinito. Buenos Aires. 1971. Página 23.

[13] Goldman, Emma. Feminismo y anarquismo. Enclave. Madrid. 2017. Página 70.

[14] R. Barcos, Julio. Cómo educa el Estado a tu hijo y otros escritos. Unipe. Buenos Aires. 2013. Página 71.

[15] Op. Cit. Página 76.

[16] Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. Siglo veintiuno editories. Uruguay. 2005. Página 50.

[17] Read, Herbert. La redención del robot. Editorial proyección. Buenos Aires. 1966. Página 48-49.

[18] Op. Cit. 66-70.

[19] Op. Cit. Página 47.


1 comentario:

  1. Me gusta mucho. Cuánto dejamos de aprender y cuánto deberíamos dejar de haber aprendido.

    ResponderEliminar

Páginas vistas en total

Follow by Email